Lisa Haagedoorn

Desde que en 2016 tomé la decisión (hola, soy Lisa, encantada) de empezar a trabajar a jornada completa en nuestra empresa familiar, tengo el mejor trabajo del mundo.

Cuando era pequeña solo quería una cosa: ¡ser profesora! Así, tras acabar la enseñanza secundaria comencé directamente a formarme como profesora, aprendiendo cómo utilizar la voz, la comunicación y la postura de forma efectiva para conseguir tus fines. Y entonces caí en la cuenta, lo que quería no era dar clases, sino poder abordar el tema del comportamiento. Dejé los estudios de Magisterio y empecé a estudiar pedagogía.

Durante el tercer curso de carrera surgió la oportunidad de empezar a trabajar por mi cuenta. Puse en marcha Opvoedsupport (una iniciativa de apoyo en la educación) y me dediqué a orientar a niños en los colegios o en su casa. También prestaba apoyo a los padres con preguntas sobre la educación y a profesores con cuestiones sobre el comportamiento en el aula.

Durante mi infancia nunca me interesé por el hotel; estaba incluso avergonzada, y lo único que quería era vivir en una casa y abrir yo misma la puerta cuando alguien venía. Para ir a casa teníamos que pasar por delante de la recepción. Los empleados siempre tenían preguntas o comentarios, así que nunca llegaba a "casa", sino que me ponían a trabajar; a fin de cuentas, el hotel funciona 24 horas al día, 7 días a la semana. De niña no lo entendía.

En 2012, mi madre se convirtió en la única propietaria del hotel. Junto con Johan se encargó de llevar el hotel a un nivel más alto; me enamoré espontáneamente de la empresa, me cogió por sorpresa. Todavía estaba estudiando y tenía grandes dudas acerca de si yo tenía un papel que desempeñar en el hotel. 
Los consejos de mi madre respecto a mis dudas fueron muy sabios: «El hotel no se va a ir a ningún sitio. Siempre puedes incorporarte a él».

A pesar de que disfrutaba mucho de mi trabajo como pedagoga, al final no me hacía feliz. ¡En 2016 tomé la mejor decisión de mi vida! Me considero especialmente privilegiada por poder ir cada día a mi trabajo con tantas ganas.

El Hotel Asterisk es un negocio familiar, y eso es lo que nos hace únicos. Nos necesitamos mutuamente para que el Asterisk tenga éxito. Johan y yo tenemos dos personalidades totalmente diferentes y por eso cada uno de nosotros tiene su propio campo de trabajo dentro del hotel. 

Es un placer recibirle a usted como huésped, darle la bienvenida a nuestro hotel y contarle todo sobre mi ciudad. Espero que durante su estancia entre nosotros se sienta como en su segunda casa. Por lo tanto, bienvenido al Hotel Asterisk.